En el quehacer docente del siglo XXI emerge la necesidad de transformar los procesos de enseñanza y aprendizaje de la matemática en el aula, empleando recursos y estrategias que promuevan el desarrollo de actividades hacia la visión de una matemática dinámica que permite, a través de sus modelos, comprender tanto el mundo que nos rodea como nuestros propios procesos mentales. En este sentido, podemos afirmar, tal como señala Mancera que “saber matemáticas es saber resolver problemas”.